VOLUNTARIADO EN ERICEIRA: TOP 10

Ricardinha, Fernanda, Luiza, Nelly, Carlos, Cecilia, Regina, Manuel, Benilde, Gracilda, Maria, Laurinda, Agustinha… son algunos de los nombres de los abuelos y abuelas que viven en la Lar de Sao Lourenço de Ericeira y a quienes tenemos la suerte de acompañar durante nuestra estancia en Portugal.

Por las mañanas, y de la mano de Sara, la asistente social, realizamos actividades grupales, que son mucho más que un pasatiempo. Ella las diseña pensando en fomentar la socialización, estimular la mente, mantener el cuerpo activo y, sobre todo, evitar la soledad y el aislamiento, ya que promueven un entorno lleno de vitalidad. Dibujamos, pintamos, hacemos manualidades y también, de la mano de Beatrice, gimnasia suave. Esto contribuye al desarrollo cognitivo y físico de los y las residentes, aunque hay algunas que ya no pueden valerse por sí mismas, por eso les damos la comida, aliviando un poco el trabajo de las auxiliares que trabajan allí.

Al final de la jornada de voluntariado comemos en la residencia y, a continuación, disfrutamos de las playas de Ericeira -donde el mar es más azul, tal y como asegura el claim de la ciudad-. Y es verdad.

Mientras unas hacen un curso acelerado de surf, otras visitan Sintra. También vamos a Mafra, donde el Palacio Real es Patrimonio de la Humanidad, a Lisboa, la capital del país, y al Cabo de Roca, el punto más occidental del continente europeo. Y como estamos en el Año Jubilar, peregrinamos al Santuario de Fátima para ganar el Jubileo y, después de dejar en manos de la Virgen todas nuestras intenciones, caminamos hasta Aljustrel, el pueblo de los tres pastorcillos. En definitiva, una experiencia redonda de unos días en los que el voluntariado se ha hecho compatible con la cultura y el ocio.

Un día preparamos las guirnaldas con sardinas y banderas, que adornan la Fiesta de los Santos Populares que se celebra el 25 de junio con una misa, sardinas a la brasa y bailes. Nosotras, sin embargo, solo podemos asistir a la misa, porque nos vamos al aeropuerto.

Y volvemos cada una a su casa.

Quizás Ricardinha, Fernanda, Luiza, Nelly, Carlos, Cecilia, Regina, Manuel, Benilde, Gracilda, Maria, Laurinda, Agustinha… ya no se acuerden más de nosotras, pero nos las llevamos muy dentro de nuestro corazón, porque con solo darnos un poco de su tiempo, nos han ayudado a crecer como personas.

Pocos días después, el Dr. Sérgio Prim, director de la residencia, nos escribía este correo en respuesta a nuestro agradecimiento por los días pasados allí:

    “Queridas amigas,

Sus palabras me han emocionado. La verdad es que fuimos nosotros quienes nos beneficiamos de su presencia en la Lar de São Lourenço, gracias a su dedicación, alegría y cuidado en cada gesto de ternura.

    Las puertas siempre estarán abiertas para acogerlas. Esta casa también es suya.

    Esperamos sinceramente que esta experiencia se repita el próximo año”.

   

 Nosotras también lo deseamos. Obrigada!!!*

    *Gracias en portugués.


En este voluntariado han participado las siguientes alumnas de 2º de bachillerato: Ximena Flores Pérez, Sofía Guo, Laura Sanae Martínez, Mariona Serra Codina y Martina Vendrell Clarà. Las han acompañado Lara Roura y Fina Trèmols.

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